Las cosas han cambiado ¡taxi, taxi…!

Evidentemente nadie lo duda; que las cosas han cambiado en poco tiempo es toda una realidad, y sobre todo, en el ámbito tecnológico.

Desde que Apple integra en octubre del 2008, la solución de accesibilidad para personas con discapacidad visual, (VoiceOver) los cambios han sido espectaculares tanto desde el punto de vista, cualitativo en el uso y disfrute de la tecnología, como desde un punto cuantitativo, puesto que al ser una tecnología integradora desde el momento de su adquisición , sin diferencia entre clientes, con o sin discapacidad, los cambios realmente han sido y son vertiginosos.

Tan solo hace 3 4 años, las personas con discapacidad visual utilizaban tecnologías, denominadas como adaptaciones tiflotecnicas adaptadas siempre a sus necesidades, y otros dispositivos especiales, además te ordenadores PC con diferentes adaptaciones que normalizaban la vida tecnológica.

Relojes braille, dispositivos de autonomía personal, como lectores de etiquetas, detector de luz y un largo etc.

Pero las cosas han cambiado, hoy desde los dispositivos móviles de Apple, y sus aplicaciones las personas con discapacidad visual podemos adquirir productos, leer prensa, comprar o reservar billetes de viajes, adquirir noches de hotel o tomar un taxi, esto por citar algunas entre un sin fin de posibilidades.

Los dispositivos y sus aplicaciones, nos ayudan a estar en un mundo más normalizado, haciéndonos sentir aún más integrados y partícipes de el uso de la tecnología.

Pero, no es todo oro el que reluce! En cuantas ocasiones por desconocimiento de empresas o desarrolladores, las aplicaciones carecen de un sentido de usabilidad o errores en cuanto al diseño haciendo que su uso, sea imposible o prácticamente imposible, para aquellos colectivos con alguna necesidad especial haciendo que estos colectivos queden marginados tecnológicamente hablando.

Pero ¿donde está esa vulnerabilidad dentro de la aplicación y fuera de ella? se encuentra en los procesos de diseño, o incluso al utilizar tecnologías de desarrollo, basadas en elementos visuales, esto sería en una aplicación, pero en nuestras vidas desgraciadamente son innumerables.

La vulnerabilidad para las personas con alguna discapacidad, siempre estará muy cerca de nosotros, por ese componente de inferioridad ante otras personas que no lo sean, y en un principio, si ya en la vida diaria es bien difícil el competir en el ámbito laboral, en las relaciones sociales, o por nuestros derechos en internet y en nuestras vidas; nos toca luchar y duro con el único objetivo que no es otro más que alcanzar ese nivel de igualdad.

Hoy podemos solicitar el estado del tiempo a nuestro teléfono o le podemos pedir ayuda con el mensaje ¿donde estoy? ¿cómo puedo ir a tal lugar? lo utilizamos para buscar un restaurante o que nos guíe un GPS, todo en un marco de normalidad puesto son las mismas aplicaciones, que utilizarías tu, si no tienes discapacidad.

A pesar, que ya poco a poco los desarrolladores toman conciencia de un diseño para todos, y que empresas adoptan nuevas mentalidades de integración, aún nos queda mucho por alcanzar.

Para abrir una cuenta bancaria, antes teníamos que dirigirnos a una sucursal, hoy podemos hacerlo desde su web o bien por su aplicación móvil. Para solicitar un taxi, antes podíamos salir a la calle y pedir a una persona que nos lo parase, o bien llamar al número de teléfono de una base de taxis, hoy los podemos solicitar desde nuestros teléfonos con aplicaciones como Mytaxi o Hailo, por citar las más utilizadas.

Las cosas han cambiado, como podemos ver y aunque aún convivimos con las formas de antes, en las maneras de proceder o acceder a ciertos servicios, poco a poco nos dirigimos a un camino de modernización imparable y por eso queremos motivar desde este post, el conseguir algo muy importante para cualquier cliente con o sin discapacidad visual, usuario de perro guía, o madre con tres niños, persona en silla de ruedas o señora mayor. Cualquiera que utiliza estas tecnologías para obtener un servicio público, se debería de contemplar una mejor calidad del diseño en la prestación del servicio y de cara al cliente.

El pasado día 6 de junio hemos solicitado un taxi desde la aplicación de Hailo, que utilizamos por su accesibilidad y su gran utilidad para nosotros. Desde la aplicación podemos ver cuanto tardará en llegar tu taxi, como se llama el conductor, contactar con él, su licencia y todos esos detalles, que para ti lector que no tienes discapacidad visual, son accesibles con un golpe de ojo y te pueden servir para proceder a ciertos casos de emergencia, (una reclamación, un accidente etc)

Pero hay cosas que no han cambiado, son los comportamientos de ciertas personas ante situaciones como la del día 6 de junio viernes. Una vez solicitado el servicio de taxi, y ya llegando el conductor a nuestro punto de recogida marcado desde el localizador de la aplicación, nos comenta que es imposible el subirnos a su taxi por ser alérgico a los animales.

Evidentemente este conductor de un servicio público, desconoce la normativa que regula el uso de perros de asistencia y aunque fuera realmente alérgico, pensamos que en un trayecto de 15 minutos no le iban a ser suficientes para representarle un cuadro alérgico y que simplemente, no quería meter perros a su servicio público.

Pues aquí la vulnerabilidad otra vez y detectada en la aplicación de Hailo y de muchas otras aplicaciones de uso público, que deberían de tener un servicio de reclamación más transparente e instantáneo. No es de sentido común que mientras yo solicito el servicio desde esta aplicación, pueda ver con el lector de pantalla todos los datos del conductor muy útiles y que después de la cancelación del viaje, por parte de este conductor no queden visibles de forma instantánea,y clara los argumentos en la cancelación del servicio.

Por esto solicitamos además de incluir un formulario o botón de llamada, con el fin de poder cursar una reclamación más instantánea o cualquier observación, útil para el usuario o incluso para la propia empresa, pero: ¿por qué se ha cancelado el viaje? Un viaje se puede cancelar por diferentes causas, pero desde luego nunca por que al señor conductor de un servicio público, se le cruce en su cabeza que no mete perros de asistencia en su vehículo.

Pudimos contactar con Hailo, por las redes sociales, al ser un método instantáneo y poniendo ellos de su parte para poder localizar al conductor, pero el único rastro que ha quedado en nuestro historial de viajes, no es otro que una triste cancelación con un número de referencia y algunos datos, como lugar de recogida, hora etc, nunca los datos de número de licencia, nombre del conductor, móvil, datos esenciales para cursar una denuncia ante la policía local (al menos no son visibles con el lector de pantalla)

Nos gustaría que todas estas aplicaciones que son muy útiles para personas con discapacidad visual y para millones de ciudadanos, evolucionen hacia una mejor calidad del servicio, no es solo llamar y localizar el taxi más cercano, sino el poder proceder a posibles reclamaciones o generar el nivel de satisfacción del cliente por el servicio etc.

Hailo no tiene culpa de esto, ni Mytaxi, pero quien antes cumpla estas premisas tan necesarias para la mejora del servicio, será la que yo elija para solicitar un taxi y desde luego, será la que en nuestro caso prescribamos a nuestros cientos de seguidores, primero por su accesibilidad, por su utilidad y por ser la que más nos protege como usuarios vulnerables.

La mala conciencia de las personas siempre estará ahí, con o sin tecnología, la ignorancia de algunas lamentablemente siempre será una compañera de viaje , pero son pocos aunque hacen daño a la imagen de Hailo o Mytaxi junto al daño que a nosotros como usuarios de perros de asistencia somos. Va siendo ya hora, que los derechos como consumidores más vulnerables puedan ir cambiando.

Las cosas han cambiado, la tecnología nos ha cambiado, pero algunas personas no han evolucionado.

Una respuesta a “Las cosas han cambiado ¡taxi, taxi…!”

  1. Creo que en este artículo se ponen cosas que no son del todo ciertas.
    En la app de mytaxi, en todo momento se puede ver, y además queda constancia, el nombre del taxista, el modelo de coche, y la matrícula de este, y solo se cancelan si el usuario cancela la reserva, nunca si lo hace el taxista.
    Me Consta de paso, que en la app de Mytaxi, existe la posibilidad de pedir que el conductor permita mascotas a Bordo, lo que evitaría parte del problema, si bien no es preceptivo ponerlo en el caso de perros guía.
    Ante la disyuntiva de denunciar a un taxista por una mala práctica, es independiente el sistema utilizado para solicitar el taxi, y debe hacerse ante el área metropolitana de Barcelona. Dice mucho en contra de una app o emisora sea la que sea, no facilitar los datos de un taxista que ha incurrido en una falta. Hasta hoy, no he necesitado denunciar a ningún taxista de apps, pero me consta que en Mytaxi, han facilitado las cosas para que cualquier incidencia con sus taxistas se resuelva de la mejor forma. Son ellos los primeros interesados en no tener problemas.

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